sábado, 6 de septiembre de 2008

Mutación genética causa mayor predisposición a la ansiedad

El mes pasado se conocieron los resultados de uno de los primeros estudios que investigan la base genética de las diferencias de personalidad que pueden conducir a desórdenes por estrés.
En él se afirma que ciertas personas son más propensas a la ansiedad extrema a causa de una mutación genética hereditaria.

La mutación se encuentra en la mitad de la población, pero ejerce su efecto en una de cada cuatro personas que han heredado de sus padres ambas copias de ella, descubrió el estudio. De tal forma que están en un riesgo significativamente mayor de ser más ansiosas que la población general y de sufrir condiciones relacionadas con ese trastorno, como el estrés postraumático y la obsesión-compulsión.

Según científicos, los hallazgos demuestran la posibilidad de identificar diferencias genéticas de persona a persona que inducen variaciones en los rasgos psicológicos.
Si bien muchos factores influyen en la ansiedad, los investigadores creen que este descubrimiento abre el camino para identificar otros genes que pueden predisponer a una persona a ponerse nerviosa al punto de desarrollar una enfermedad psicológica.
“Esta sola variación genética es potencialmente uno de muchos factores que influyen en un rasgo tan complejo como la ansiedad. Sin embargo, identificar un gen posiblemente asociado a una personalidad inclinada a la ansiedad es un paso en la dirección correcta”, comentó Christian Montag, de la Universidad de Bonn, miembro del equipo investigador.

El estudio se enfocó en un gen conocido como COMT, el cual controla una enzima que al descomponerse debilita la señal de la dopamina, neurotransmisor esencial del cerebro, asociado con varias condiciones psicológicas, como la enfermedad de Parkinson y la esquizofrenia.
El gen viene en dos variedades, met158 y val158, y las personas con mayor tendencia a la ansiedad son las que heredaron ambas copias de la variación met 158 de cada uno de sus padres. La teoría es que estas personas tienen una señal de dopamina más fuerte en el cerebro, la cual produce un “foco de atención inflexible”: no pueden alejarse de un estímulo desagradable aunque sea maligno.
“La ansiedad –añadió– es un fenómeno muy complejo y es causada por muchos genes, pero esta variación genética en particular es parte esencial de ella.”
Uno de los objetivos de largo plazo del estudio es poder identificar las variaciones genéticas que predisponen a algunas personas a la ansiedad extrema, con la finalidad de desarrollar fármacos diseñados para combatir ese riesgo, agregó. “Podría darnos un norte para la terapia farmacológica, aunque el cerebro es muy complejo”, advirtió.
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El tema está planteado. ¿Qué pensas al respecto?
Mi opinión va en el primer post.

5 comentarios:

Fabiana Andrea Mendez dijo...

En lo personal cada vez que leo acerca de estas investigaciones me entusiasmo. Porque, y más allá de mi formación psicologista, creo que pensar lo psíquico como disociada de nuestra biología me parece un disparate. La posibilidad de saber que tenemos mayor predisposición a alguna conducta quizá no nos alivie, pero nos ayudará a no hacer comparaciones inútiles.
¿Por qué no puedo alejarme de lo que me hace mal? es una pregunta que muchos de nosotros nos hemos hecho ¿Por mi historia, mi entorno familiar, mi educación, el contexto cultural?
Quizá por todo eso. Pero quizá también porque mi organismo no me ayuda a hacerlo. Así como otros organismos no ayudan a controlar el nivel de azúcar en sangre.
Nadie dice que a partir de un fármaco todo será maravilloso. ¿O pregúntenle a quien debe controlar su presión arterial si le permiten comer con sal cuando están medicados?
Las soluciones mágicas no existen, pero poder "ayudar a que se ayude" es más que esperanzador.

pilqui dijo...

Es verdad, la unidad mente-cuerpo es una realidad innegable, así como también la realidad, la cual nos afecta, más o menos en relación a nuestra historia. El mejor fármaco es nuestra mente, tomar contacto con nosotros mismos, tratar de conocernos lo más posible y eso incluye cuales son nuestros recursos, nos mostrará hacia donde queremos ir, a partir de querernos, tal cual somos y querernos es cuidarnos.
Yo tengo un ejemplo maravilloso en mi familia. A mi abuela, cuando tenía alrededor de 80 años, le detectaron un tumor en el cerebro.
La familia quería convencerla para que firmara la autorización para operarse, lo cual parecía la única salida. Me mandaron a mí a hablar con ella, para que firmara. Ella me contestó "Pamplinas (era española) yo no tengo nada, traéme una pelota de goma y un bastón pero no de 3 patas, esos son para los viejos, yo voy a caminar con el bastón y la pelotita es para recuperar esta mano, que no funciona muy bien". Tenía medio cuerpo paralizado. A los 3 meses le hicieron otra tomografía, y el tumor no estaba.
Gracias por permitirme contar esta historia de vida, hay mucho para hacer en prevención de enfermedades y a ello me dedico desde hace mucho tiempo.
Saludos. Lic. Silvia Lamarca

Anónimo dijo...

Yo también soy optimista respecto a estas investigaciones. Tuve durante muchos años el diagnóstico de Ansiedad , hice psicoterapia y no podía reponerme. En un momento me derivaron a un psquiatra que me dio una dosis muy baja de medicación para que me fuese más sencillo trabajar en mi terapia. Y así fue, de hecho estuve mens angustiada, dormía mejor y eso me ayudó a revisar muchas cosas que antes me era imposible porque no podía pensar, mi cabeza iba a mil por hora. Gracias Lorena Veltri

Esther Marianelli dijo...

Hola a todas ¿Por qué será que somos siempre mujeres las nos animamos a hablar de estas cosas?.
Me encantó Silvia la historia de tu abuela y la comparto.
Uo tuve una depresión terrible, pase casi tres años sin levantarme de la cama , sólo lo hacía para tomar alcohol y aumenté más de veinte kilos. No había tratamiento que me hiciera efecto.
Un día sentí asco por verme así, no quise más eso para mí y me levanté. No se como pero pude. Y poder levantarme fue el inicio para una recuperación increíble que hoy hace que hay recuperado mi trabajo, mi familia y la alegría de vivir. No se como trasnmitir esto porque, cuando yo estaba mal no podía escuchar a quienes me contaban historias semejantes. Pero les aseguro que cuando decidimos curarnos empezamos a hacerlo. Por eso no me sorprende lo de tu abuela,ni lo de muchos otros que conozco que se han sanado. Ojalá estas historias puedan llegarle a quienes realmente hoy se sienten sin salida. Saludos Esther Marianelli

Anónimo dijo...

A los hombres hya que darnos más tiempo para animarnos!!!!!!
Me gustó la nota a la que hacen referencia porque desde hace más de diez años sufro de ansiedad.....
Ya pasé por vario médicos y tratamiento pero no he mejorado demasiado, si bien estoy bien un tiempo luego vuelvo a la misma situación. A veces ya no quiero ni intentar nada para no tener esa sensación de sentirme siempre peor. ¿Puede ser que también esté deprimido, me gustaría que me hagan llegar material sobre la relación depresión/ansiedad.
Gracias. José Luis